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La resaca del reciente Mundial disputado en Rusia nos deja grandes reflexiones y nos abre numerosos interrogantes acerca del lugar hacia dónde se dirige el juego del fútbol. Una de las cosas más maravillosas que tiene este deporte, y que creo que lo ha hecho tan grande, es que tiene múltiples formas de interpretarlo y que todas son igual de válidas para llegar al éxito. El éxito no es nada más ni nada menos que meter un gol más que tu oponente.
También ha sido el triunfo de selecciones con futbolistas muy difíciles de superar en el duelo individual, poderosos, con grandes conceptos defensivos. Han sido muy pocos los elegidos, Hazard, Mbappé…, los que han podido crear desequilibrio en acciones individuales. El triunfo de saber atacar los espacios con maestría tras recuperar el balón, Francia, Bélgica… y el triunfo de las acciones a balón parado. ¿Cuántos partidos se han decantado por estas acciones? Acciones cada vez más importantes viendo lo igualado que está todo en el desarrollo del propio juego.
¿Hacia dónde camina el fútbol? Mi opinión, es que camina hacia equipos y futbolistas cada vez más completos, capaces de manejar todos los registros, de jugar diferentes tipos de partidos dentro del mismo. Con capacidad para dominar, someter, encontrar al hombre libre y soluciones si el oponente se repliega. También preparados para descansar en bloque medio y/o bajo en fases del encuentro, sabiendo hacia dónde quieres llevar al rival en su ataque, dónde quieres recuperar y atacar los espacios que deje. Sabiendo defender el área a la perfección si por momentos estás sometido… En fin, equipos que sepan manejar cualquier situación de juego según resultado, características del rival y momentos de partido. Si, como parece, ésta va a ser la tendencia, seguramente no tardarán en volver a aparecer, ser fomentados, anhelados y muy valorados, los futbolistas con el don para el regate y el desequilibrio, los únicos capacitados para romper estos entramados colectivos tan fuertes y tan bien organizados. Ya que el fútbol nunca es inmóvil, siempre evoluciona, encuentra soluciones y aparecen nuevas formas de interpretarlo, de jugar y de GANAR.
