La batalla de los entrenadores es conseguir el tiempo necesario para implementar los estilos

Víctor Sánchez del Amo (Madrid, 1976), quien se encuentra a la espera de una oferta tras sus aventuras en los banquillos de Deportivo, Olympiacos y Betis, ofrece en MARCA su visión sobra los entrenadores y la paciencia que existe respecto a su trabajo en los clubes.

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Así es la visión como entrenador de Víctor Sánchez

"El  Dépor era y es un club modesto pero el trabajo de Lendoiro en la gestión e Irureta  en la dirección lo llevaron a competir como un grande. Yo participé 7 temporadas en las que ganamos 1 Liga, 1 Copa y 2 Supercopas, además de ser varias veces subcampeones de Liga y llegar a semifinales de Champions. Aquella fue una generación de alto nivel que competía de tú a tú a los todopoderosos de España y de Europa. El fútbol es un juego maravilloso donde hay que resolver infinidad de contingencias. Hay entrenadores que buscan las soluciones desde un modelo concreto que les permite especializarse pero también les hace ser previsibles y por otro lado hay otros entrenadores, donde me incluyo, que buscamos ese rendimiento desde el dominio de diferentes modelos porque entendemos que la imprevisibilidad es un factor competitivo desequilibrante. En mi opinión esta riqueza táctica además permite ayudar a crecer exponencialmente a los jugadores. Hemos comprobado con casos tan claros como la explosión de  Luis Alberto o Lucas Pérez en el Dépor o el caso de Ceballos en el Betis  cuyo crecimiento le llevó hasta el Real Madrid. En mi experiencia como entrenador hemos tenido diferentes modelos de juego en función del estudio de las plantillas que hemos tenido y con el objetivo de mejorar el rendimiento. En el Dépor, que era el segundo presupuesto más bajo de La Liga,  usamos un 1-4-4-2 con algunas variantes  y fue un equipo que rindió muy por encima de sus expectativas con esa limitación de recursos, llegamos a estar en puestos UEFA a mitad de liga y nos mantuvimos en Primera que era el objetivo. En cambio en el  Betis  la conclusión del estudio nos llevó a elegir un modelo  1-3-5-2  (que ahora está muy de moda) y esto nos llevó a sacar al equipo de la caída en picado hacia Segunda división en medio de una guerra por la presidencia del club que desembocó en unas elecciones al final de temporada. Conseguimos la permanencia 4 jornadas antes del final que no es poco en medio de tanta hostilidad. Mientras no cambien las reglas de juego el fútbol se compone de ataque y defensa y el rendimiento depende de ambos factores. Para ganar títulos se necesita rendir muy alto en los dos aspectos. Si se miran los datos de los campeones siempre son equipos con alto rendimiento en ataque y defensa. Los equipos grandes pueden “presumir” de estilos muy definidos porque tienen recursos económicos para disponer de los perfiles de jugador ideales para el estilo elegido. Por el contrario los equipos mas modestos tienen que compensar ese hándicap a base de inteligencia. Con la inteligencia de saber elegir y desarrollar estilos que encajan y maximizan los recursos que se tiene. En lo que sí nos ponemos de acuerdo todos los entrenadores es en que la variable tiempo es determinante para alcanzar el alto rendimiento en cualquiera de los modelos elegidos. La batalla de los entrenadores es conseguir el tiempo necesario para implementar los estilos. Luego está el debate de gustos por los diferentes estilos que es otra historia donde cada cual es libre de opinar".

“El Dépor era y es un club modesto pero el trabajo de Lendoiro en la gestión e Irureta en la dirección lo llevaron a competir como un grande. Yo participé 7 temporadas en las que ganamos 1 Liga, 1 Copa y 2 Supercopas, además de ser varias veces subcampeones de Liga y llegar a semifinales de Champions. Aquella fue una generación de alto nivel que competía de tú a tú a los todopoderosos de España y de Europa.

El fútbol es un juego maravilloso donde hay que resolver infinidad de contingencias. Hay entrenadores que buscan las soluciones desde un modelo concreto que les permite especializarse pero también les hace ser previsibles y por otro lado hay otros entrenadores, donde me incluyo, que buscamos ese rendimiento desde el dominio de diferentes modelos porque entendemos que la imprevisibilidad es un factor competitivo desequilibrante.

En mi opinión esta riqueza táctica además permite ayudar a crecer exponencialmente a los jugadores. Hemos comprobado con casos tan claros como la explosión de Luis Alberto o Lucas Pérez en el Dépor o el caso de Ceballos en el Betis cuyo crecimiento le llevó hasta el Real Madrid.
 
En mi experiencia como entrenador hemos tenido diferentes modelos de juego en función del estudio de las plantillas que hemos tenido y con el objetivo de mejorar el rendimiento. En el Dépor, que era el segundo presupuesto más bajo de La Liga, usamos un 1-4-4-2 con algunas variantes y fue un equipo que rindió muy por encima de sus expectativas con esa limitación de recursos, llegamos a estar en puestos UEFA a mitad de liga y nos mantuvimos en Primera que era el objetivo.

En cambio en el Betis la conclusión del estudio nos llevó a elegir un modelo 1-3-5-2 (que ahora está muy de moda) y esto nos llevó a sacar al equipo de la caída en picado hacia Segunda división en medio de una guerra por la presidencia del club que desembocó en unas elecciones al final de temporada. Conseguimos la permanencia 4 jornadas antes del final que no es poco en medio de tanta hostilidad.
 
Mientras no cambien las reglas de juego el fútbol se compone de ataque y defensa y el rendimiento depende de ambos factores. Para ganar títulos se necesita rendir muy alto en los dos aspectos. Si se miran los datos de los campeones siempre son equipos con alto rendimiento en ataque y defensa. Los equipos grandes pueden “presumir” de estilos muy definidos porque tienen recursos económicos para disponer de los perfiles de jugador ideales para el estilo elegido.

Por el contrario los equipos mas modestos tienen que compensar ese hándicap a base de inteligencia. Con la inteligencia de saber elegir y desarrollar estilos que encajan y maximizan los recursos que se tiene. En lo que sí nos ponemos de acuerdo todos los entrenadores es en que la variable tiempo es determinante para alcanzar el alto rendimiento en cualquiera de los modelos elegidos.

La batalla de los entrenadores es conseguir el tiempo necesario para implementar los estilos. Luego está el debate de gustos por los diferentes estilos que es otra historia donde cada cual es libre de opinar”.

FUENTE: MARCA

https://www.marca.com/futbol/2018/10/24/5bd01c93268e3ea0798b4636.html