Liderazgo compartido

Siempre he pensado, que si los jugadores son los que marcan, principalmente, los valores y las normas a seguir, el rendimiento es mayor. Una simple presentación cercana llamándoles por su nombre desde el primer día, una pizarra y una tiza bastan para romper el hielo.

Por Pablo Sanzol.

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No hay mayor éxito para un entrenador que conseguir que el equipo esté conectado durante toda la temporada, a pesar de los vaivenes que se produzcan. Siempre he pensado, que si los jugadores son los que marcan, principalmente, los valores y las normas a seguir, el rendimiento es mayor. Una simple presentación cercana llamándoles por su nombre desde el primer día, una pizarra y una tiza bastan para romper el hielo.

¿Qué os parece si arrancamos nosotros sentados y ellos de pie debatiendo en común los valores que luego escribirán en la pizarra? Sí, en vez de comenzar hablando de estilos y de sistema de juego, tal vez sea conveniente empezar por ahí. Además, ¿no creéis que es más fácil exigirles lo que ellos mismos creen que debe ser indispensable en cada posición? A mi modo de ver, esta práctica es fructífera y me ha dado, hasta ahora, buen resultado. Por supuesto que el entrenador podrá complementar dichos valores, pero la base radica en los jugadores.

Poneros en la situación de que vuestro equipo se encuentra en una senda positiva en forma de buenos resultados y sensaciones, pero que varias jornadas el exceso de autoconfianza brinda al equipo rival numerosas facilidades que terminan por desbancar a los jugadores y expresando una actitud apática. Ni lucha ni carácter ni querer enderezar el rumbo del partido ante el bloqueo sorpresivo que ha causado el equipo rival. ¿Cual sería vuestra respuesta ante una situación inesperada y en la que los jugadores son sobrepasados fruto del exceso de confianza y de la falta de concentración? Muchos entrenadores optarían por el camino sencillo, que aquí no nombraré. No obstante, para mí, es en los peores momentos donde se hacen los verdaderos equipos y mi consejo es formar una piña al finalizar el partido -como al comienzo- con titulares y suplentes dejando claro que ha sido un bache y que el equipo puede ante la adversidad. Debe sentirse, no debe ser una cuestión de imagen o de imposición.

Exactamente, soy un entrenador que piensa que las piñas con titulares y suplentes son fundamentales al comienzo de los partidos sobre el terreno de juego, al igual que cuando se producen derrotas al finalizar el encuentro. Ya habrá tiempo durante la semana de entrenamiento para corregir los desajustes. ¿Y qué actitud tomáis cuando vuestro equipo marca un gol? ¿Lo celebráis con los suplentes chocándoles la mano uno a uno, o simplemente lo festejáis individualmente, con los titulares o con vuestro cuerpo técnico? Recordad, la cohesión del equipo y el tener a todos alerta es lo que os mantendrá a flote toda la temporada.

Os pongo en otra situación. Un jugador acaba de salir de una lesión de larga duración y lleva un mes entrenando con el grupo recuperándose físicamente y tratando de alcanzar su rendimiento. Al cabo de varias jornadas, el equipo tiene pocos efectivos para afrontar el partido y se da la ocasión obligada de alinear a dicho jugador. Transcurre media hora y el jugador pide el cambio al no aguantar físicamente el ritmo del partido. ¿Qué acciones puedes llevar a cabo?En primer lugar, sería realmente bonito hablar con el capitán para que cada gol del partido se celebre junto a él y, en segundo lugar, se puede hablar con el jugador para transmitirle confianza y comentarle que, cuando él crea que está para jugar los noventa minutos, a pesar de que estén todos los jugadores disponibles para ese partido determinado, avise porque saldrá de inicio.

Liderazgo compartido. Parecen consejos lógicos y fácilmente aplicables, pero la realidad es que en los campos de fútbol actuales brillan por su ausencia, y es algo que hay que recuperar. Son experiencias personales que, como entrenador, me he sentido orgulloso de haberlas llevado de esta manera y lo seguiré haciendo en el futuro. Sencillamente, un líder solo será líder si comparte su liderazgo para poder ser aceptado por el equipo. Solo si es aceptado por el equipo, el entrenador podrá liderar. Y, a mi modo de ver, para liderar bien, hay que compartir, hay que ceder, hay que dejar participar, hay que sumar y hay que cohesionar.

https://pablosanzol.wordpress.com/2018/10/29/liderazgo-compartido/