Propuesta de tipos de fuerza en el futbol

Articulo de nuestro colaborador Sergio Magro Frias.

Tras la ponencia llevada a cabo por Víctor Paredes en clase del Máster de Preparación Física de Fútbol, estuve varias semanas pensando y observando mis trabajos realizados en campo y fuera de este…

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    Tras la ponencia llevada a cabo por Víctor Paredes en clase del Máster de Preparación Física de Fútbol, estuve varias semanas pensando y observando mis trabajos realizados en campo y fuera de este. Estos trabajos, estaban orientados al trabajo de fuerza (con y sin balón) y me pareció óptimo el realizar una sub-división de los tipos de fuerza que se trabajan en el fútbol, ya que todos los trabajos deberían de tener una progresión lógica en cuanto a cantidad y volumen (desde pre-temporada), así como a las demandas y las habilidades específicas de la competición.

     La fuerza se define como la tensión interna generada por un músculo, donde, además, dependiendo de si se supera o no una carga externa, esta puede ser isométrica, excéntrica o concéntrica (Badillo & Serna, 2002). La fuerza enfocada al fútbol, y según Gómez Piqueras (2015), se define como la capacidad tanto física como psicológica que tiene el organismo para superar una carga externa de intensidad variable que se produce en periodos cortos de tiempo, permitiendo al futbolista un nivel óptimo de rendimiento en la ejecución de la acción. Los tipos de fuerza más empleadas en el fútbol son (Gómez Piqueras, 2015):

  1. a) Fuerza Resistencia: Es la capacidad de mantener un esfuerzo de intensidad media o sub-máxima durante un periodo prolongado.
  2. b) Fuerza Explosiva: Es la capacidad de generar la mayor cantidad de fuerza, en el menor tiempo posible y en un momento determinado.
  3. c) Potencia: Es la relación que existe entre la Fuerza y la Velocidad, o la capacidad de generar altos niveles de fuerza a grandes velocidades de ejecución.
  4. d) Fuerza Máxima: Es la capacidad de generar fuerza para una carga concreta. Puede ser isométrica o dinámica. La dinámica requiere de movimiento, siendo la RM de un deportista la máxima contracción voluntaria dinámica que es capaz de realizar.

    Como comentaba anteriormente, cuando realizaba los entrenamientos orientados a “tensión” o “duración” (micro-ciclo estructurado), estas definiciones se me quedaban ambiguas debido a la naturaleza del propio deporte, es así como me surge la siguiente clasificación en función de los parámetros de a) con/sin balón. b) con/sin material externo

  • Fuerza analítica: Aquella fuerza que se produce sin balón, con o sin material externo y con poca movilidad (generalmente en el sitio). Es la fuerza que se suele realizar en el gimnasio o en las primeras fases de una readaptación deportiva.
  • Fuerza especifica: Se produce con o sin balón y con o sin material externo y trata de reproducir los movimientos específicos del juego o de la posición del jugador en el campo. Generalmente se utiliza los días de “tensión” o en fases más avanzadas de la readaptación.
  • Fuerza táctica: Es aquella que se produce debido al propio juego, no se utiliza material externo (podemos usar porterías) y siempre se utiliza balón. Para conseguir las diferentes demandas competitivas, modificamos las variables de espacios (m2), número de jugadores y tiempo de juego en las tareas, así conseguiremos una fuerza orientada a la “tensión” o a la “duración”.

* La idea de fuerza táctica esta extraída de Víctor Paredes, junto con las modificaciones de las variables en las tareas (y su clasificación) de Casamichana y Castellano.

  1. ¿Cuándo y cómo trabajar estos aspectos?

    Como se muestra en la imagen (1), desde la pre-temporada deberíamos de realizar una progresión en los entrenamientos de fuerza con el objetivo de crear adaptaciones y reducir el riesgo de lesión.

Imagen 1. Propuesta de progresión de los diferentes tipos de fuerza. Elaboración propia

    Comenzaríamos con ejercicios controlados (fuerza analítica), sobre aquellos grupos musculares que consideremos oportunos (normalmente tren inferior sin dejar de lado el tren superior). Al no existir toma de decisión, ni apenas, movimiento, nos centramos en la técnica de ejecución y en una correcta activación muscular.

    Como nuestro objetivo es el de introducir lo más pronto posible, aquellos esfuerzos y acciones lo más parecidos posible a la competición, se va introduciendo lo que denominamos como fuerza especifica. En estas acciones vamos a buscar que se realice la acción a la máxima velocidad posible (ya que es lo que se va a producir en la competición), siempre respetando el momento en el que nos encontramos (pre-temporada).

    Podemos realizar acciones sin balón (menor complejidad) para ir introduciendo acciones con balón (mayor complejidad), al igual que podemos no introducir material externo (vallas, elásticos, conos…) y posteriormente introducirlos para aumentar la carga.

    En este tipo de fuerza podemos encontrar hasta tres niveles dependiendo de si incluimos o no las diferentes variables comentadas:

  • 1. Acciones específicas del juego o puesto del jugador sin material y sin balón
  • 2. Acciones específicas del juego o puesto del jugador con material y sin balón
  • 2. Acciones específicas del juego o puesto del jugador sin material y con balón
  • 3. Acciones específicas del juego o puesto del jugador con material y con balón

    Por ultimo tenemos la fuerza táctica, que es aquella que se produce en el propio juego y que, como bien sabemos actualmente (y ya se ha mencionado al principio), modificando las variables de las tareas, podemos enfocarla a “tensión” (espacios reducidos) o “duración” (espacios amplios).

    Esto nos va a provocar que dicha fuerza táctica sea diferente dependiendo el día de la semana y que se pueda utilizar más que las anteriores (por ejemplo, utilizar la fuerza analítica en días cercanos al partido, suele no ser muy productivo por el efecto residual).

    Dentro de nuestro micro-ciclo, debemos ajustarnos a los factores externos del día a día (uso de campo, tiempo disponible de la instalación etc…) A continuación, se muestra un ejemplo (dependiendo de la semana puede variar) de una semana de entrenamientos en 3ªDivision.

Imagen 2. Propuesta de micro-ciclo semanal utilizando los diferentes tipos de fuerza

    En la imagen vemos que tipo de fuerza utilizamos en los diferentes días del micro-ciclo:

  • MD+1: Día después del partido. Los jugadores que compensan (<65’) realizan un circuito de fuerza analítica y especifica (según el día varia y no introducimos ambas), para posteriormente pasar a fuerza táctica (doble área).
  • MD+2: Descanso, sin campo.
  • MD+3: Día orientado a “tensión”: Podemos usar las tres opciones de nuevo, a la vez, por separado o combinándolas (depende de nuestro objetivo y de la carga semanal que queramos introducir). Por ejemplo, podemos realizar un circuito de fuerza analítica, uno de fuerza analítica-especifica, añadir una transferencia o simplemente un ejercicio en espacio reducido.
  • MD-3: Día orientado a “duración”: Solo utilizamos la fuerza táctica (posesiones en espacio amplio o juego real), como único método de trabajo de esta capacidad, debido a los días de entrenamiento seguido, a la distancia (en horas) para el próximo partido y que nuestro objetivo principal es el trabajo de resistencia.
  • MD-2: Ultimo día de entrenamiento de la semana, donde se realiza una activación con juegos y velocidad de reacción y por último se trabajan finalizaciones y acciones a balón parado.
  • MD-1: Descanso, sin campo.

 

    A modo de conclusión, este articulo solo desea aportar una nueva forma de nombrar algo que, a mi gusto y forma de ver, queda ambiguo. Gracias a la aportación de otros profesionales que he ido nombrando y de los cuales, utilizo sus estudios y evidencias en mi día a día, he podido llegar a la conclusión mencionada.

    Con este modelo de trabajo, solo pretendo ilustrar una semana tipo de trabajo en mi club, así como también añado que en el fútbol no hay una verdad absoluta y que cualquier trabajo que se realice con lógica, puede ser válido.